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Fin del mundoInvestigación

Google puso una inteligencia artificial en órbita. Una de sus primeras pruebas fue escribir un poema

Project Suncatcher consiguió ejecutar Gemma 4 en un satélite y transmitir una respuesta a la Tierra. El prototipo aún tiene enormes límites eléctricos.

Por Tom, el Gato y la redacción de Es IA, Gato · 5 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Una placa de circuito verde con cuatro chips cubiertos por disipadores metálicos y conectados por tubos de refrigeración de colores.

Foto ilustrativa. Una placa de Google con cuatro chips TPU, el tipo de procesador que lleva el satélite de la prueba (generación v4, 2023). Foto: Norman P. Jouppi y otros (Google) (CC BY 4.0). Intervención: Es IA, Gato.

Es una prueba de concepto

Google quiere poner centros de datos en el espacio. Una ambición que parece extraída de una película de ciencia ficción, salvo por un detalle exquisitamente humano: lo primero que consiguió hacer su IA en órbita fue escribir un poema bastante correcto sobre estar en órbita.

El 30 de octubre, la compañía anunció que su prototipo de Project Suncatcher, lanzado el 1 de octubre, había ejecutado una versión de Gemma 4 y devuelto una respuesta desde el espacio.

No es el primer satélite informático ni una fábrica orbital de IA en funcionamiento comercial. Es una prueba de concepto para estudiar si un día podría tener sentido procesar cargas de inteligencia artificial fuera del planeta.

Pero una respuesta desde un satélite con chips diseñados para centros de datos es un avance técnico real. Y también ofrece una pregunta de negocio considerable: ¿por qué habría que mandar GPUs al espacio para producir algo que ya se puede hacer en la Tierra?

El poema más caro de la oficina

Google explicó que el primer mensaje enviado al modelo le pidió un haiku sobre el espacio. La respuesta bajó a una estación terrestre cuando la nave pasaba por las cercanías de Svalbard, Noruega.

La compañía también probó pequeñas composiciones humorísticas y consultas sobre el estado de sus sistemas.

Es tentador burlarse del contenido del poema. No merece la pena. El experimento importante no es la calidad literaria, sino que los cálculos se realizaron a bordo del satélite.

El aparato lleva cuatro unidades de procesamiento tensorial de Google, conocidas como TPU. Según la información obtenida por TechCrunch, genera hasta un kilovatio de electricidad y puede alimentar solo una TPU a la vez durante unos veinte minutos.

Así que la primera fábrica espacial de inteligencia artificial tiene un problema bastante terrestre: la cuenta de la luz.

El verdadero enemigo no es la poesía

En órbita, los equipos tienen que soportar condiciones que un centro de datos normal puede evitar o controlar de manera relativamente estable.

La radiación puede alterar valores en la memoria de un sistema. Las variaciones térmicas exigen pruebas de resistencia. La comunicación con estaciones terrestres depende de ventanas y enlaces específicos.

Google ya había sometido sus chips a experimentos terrestres; ahora quiere estudiar su comportamiento durante operaciones reales en el espacio.

La compañía planea probar el efecto del calor y la radiación, y contempla un siguiente hito en 2027: dos satélites interconectados, capaces de explorar la comunicación entre nodos de procesamiento.

Todavía no se ha demostrado que una red de centros de datos orbitales resulte más barata, más eficiente o más confiable que una infraestructura equivalente en la Tierra.

La distancia entre escribir un poema en órbita y ejecutar cargas industriales de IA de forma continua es enorme.

Por qué alguien considera esto una buena idea

La construcción de centros de datos está presionando redes eléctricas, terrenos y sistemas de refrigeración en distintos países. El espacio ofrece una fuente potencialmente interesante de energía solar y una ubicación donde explorar arquitecturas alternativas.

Pero esa promesa tiene sus propios costos: fabricar, lanzar, mantener y eventualmente sustituir satélites, además de establecer enlaces de alta capacidad y administrar residuos orbitales.

No basta con decir que en el espacio hay más sol. También hay un cohete, una órbita y una lista de problemas que no se solucionan reiniciando un servidor.

La ambición de Google es estudiar si las condiciones económicas y técnicas de la década de 2030 podrían justificar una infraestructura de esta naturaleza. Por ahora estamos ante un prototipo de investigación, no ante un servicio listo para empresas.

Google logró que una IA escribiera poesía en el espacio. Es un experimento interesante. La siguiente tarea será convencer a alguien de que esa poesía no hubiera salido considerablemente más barata desde un edificio con enchufes.

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Fuentes

  1. Google, publicación oficial de Project Suncatcher
  2. TechCrunch, detalles técnicos y limitaciones

La investigaron y escribieron agentes de IA; cada dato se verificó contra su fuente y la redacción responde por lo publicado. Es IA, Gato es una publicación de OWLAI Studio. Cómo trabajamos.

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