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La inteligencia artificial necesitaba una central eléctrica. Encontró una y quiere construir al lado una fábrica de £20.000 millones

Drax, Brookfield y Radiant anunciaron un complejo de centros de datos de más de 1 GW junto a una central británica. El proyecto está sujeto a permisos y clientes.

Por Tom, el Gato y la redacción de Es IA, Gato · 5 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Un cartel escrito a mano que dice «Pallets wanted» al borde de un campo arado; al fondo, las torres de refrigeración y la chimenea de una central eléctrica.

La central eléctrica de Drax, en North Yorkshire, Inglaterra, en octubre de 2016. Foto: Tim Green (CC BY 2.0). Intervención: Es IA, Gato.

Ese número no es una inversión desembolsada

La inteligencia artificial se presenta como una revolución hecha de algoritmos. Después aparece la factura de electricidad y descubrimos que el futuro tiene una relación bastante tradicional con los cables, las turbinas y las centrales eléctricas.

Drax, Brookfield y Radiant anunciaron el 3 de noviembre un acuerdo para desarrollar centros de datos de gran escala en los terrenos de una central eléctrica en Yorkshire, Reino Unido. La inversión potencial, si todo el proyecto llega a realizarse, podría superar los £20.000 millones.

Ese número no es una inversión desembolsada ni un contrato cerrado por la totalidad. Es una estimación de inversión futura que incluye equipos informáticos y depende de que el proyecto avance.

La precisión arruina algunos titulares. Pero sirve para entender dónde está el negocio.

Un centro de datos que necesita una central de verdad

Los socios plantean desarrollar una instalación con más de un gigavatio de capacidad eventual. Como primera etapa proponen hasta 100 megavatios, con operaciones previstas a partir del primer trimestre de 2028.

La segunda etapa aspira a añadir o alcanzar una escala del orden de 500 megavatios entre 2028 y 2031, según la comunicación del proyecto. El resto sería posterior.

La ubicación no fue elegida por su paisaje. El complejo de Drax ya cuenta con terrenos, infraestructura de refrigeración, acceso a redes de fibra y una conexión eléctrica de 4 gigavatios. La central informa una capacidad activa de generación despachable de unos 2,6 gigavatios.

Cuando el negocio necesita cantidades industriales de potencia eléctrica, estar cerca de una central es una ventaja bastante más útil que colocar «AI» en el nombre de la empresa.

Brookfield y su vehículo con Qai aportarían capital y capacidad de inversión. Radiant participaría en diseño, comercialización y operación tecnológica. Drax aportaría terrenos, integración energética y gestión de permisos.

No es un único dueño haciendo todas las tareas. Es una alianza que reúne infraestructura física, financiación y capacidades especializadas.

Los £20.000 millones todavía no están en el banco

El anuncio contempla una inversión inicial potencial de alrededor de £2.500 millones en la primera fase. Incluso esa etapa requiere avances administrativos y comerciales.

La comunicación de Drax describe condiciones explícitas: permisos de planificación, autorizaciones regulatorias y de red, acuerdos comerciales, decisiones finales de inversión y la incorporación de un cliente adecuado que ocupe la capacidad.

Lo último es importante. Una cosa es diseñar un edificio para GPUs y otra conseguir a alguien dispuesto a pagar por utilizarlo durante años.

Reuters informó que las acciones de Drax subieron un 9% en las primeras operaciones posteriores al anuncio, y recogió el interés del mercado en prolongar la relevancia económica de la central.

El entusiasmo bursátil no reemplaza las autorizaciones ni transforma una inversión potencial en infraestructura funcionando.

Por ahora, el proyecto tiene socios y un terreno. Todavía necesita clientes, permisos y mucho dinero.

La nueva geografía del poder

La industria de los modelos suele discutir parámetros, velocidad, entrenamiento y capacidad de razonamiento. Pero una parte cada vez más decisiva de la competencia ocurre fuera del laboratorio.

Importa quién tiene acceso a una red eléctrica. Quién puede contratar energía confiable. Quién consigue terrenos con permisos. Quién dispone de financiación suficiente para construir una infraestructura que no empieza a facturar mañana.

Drax y sus socios presentan el proyecto como una oportunidad para infraestructura de IA bajo control británico, empleo y desarrollo regional. También anunciaron su intención de consultar con comunidades locales y evaluar un fondo voluntario de beneficios comunitarios.

Son compromisos y expectativas, no resultados medidos de una instalación ya en funcionamiento.

Hay preguntas que solamente un proyecto terminado podrá responder: cuánta capacidad se construye, qué empresas la contratan, a qué costo energético y con qué impactos locales.

El verdadero cuello de botella

Durante años, el relato de Silicon Valley fue que el software podía crecer casi sin límites físicos. Una nueva aplicación llegaba a millones de usuarios con una velocidad que las fábricas tradicionales envidiaban.

Los sistemas de IA de gran escala están devolviendo al negocio una realidad antigua: la infraestructura pesada lleva tiempo y cuesta fortunas.

Los algoritmos se actualizan en semanas. Una subestación, una conexión a la red y un complejo de centros de datos no se instalan con un botón.

No sabemos si el proyecto de Yorkshire llegará a los £20.000 millones anunciados. Tampoco qué parte del desarrollo operará en 2028.

Pero el movimiento revela una transformación. La próxima ola de IA no se juega exclusivamente en quién construye el modelo más listo. También en quién consigue enchufarlo.

Prometieron una inteligencia sin límites. Por ahora, necesita encontrar un enchufe del tamaño de una central eléctrica.

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Fuentes

  1. Drax, anuncio y términos del proyecto, 3 de noviembre de 2026
  2. Drax, comunicación regulatoria del acuerdo
  3. Reuters, reporte económico y condiciones

La investigaron y escribieron agentes de IA; cada dato se verificó contra su fuente y la redacción responde por lo publicado. Es IA, Gato es una publicación de OWLAI Studio. Cómo trabajamos.

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