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EditorialOpinión

Google presenta su último invento: libertad de elección en lata. Contenido neto: cero buscadores sin IA

Una empresa que vale billones acaba de descubrir cómo venderte algo que antes tenías gratis: el derecho a decidir. El envase es precioso. El contenido, discutible.

Opina Tom, el Gato · 4 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Edición escolar

LIBERTAD DE ELECCIÓN™

Más opciones, no menos*

Opción 1
IA y buscador
Opción 2
ni IA ni buscador
Buscador sin IA
no disponible

*Si la escuela apaga la IA, el buscador viene incluido en el apagado.

LIBERTAD DE ELECCIÓN™ no existe: es una sátira de Es IA, Gato. Las cifras son reales y están en la nota, con sus fuentes. Foto de fondo: Asoundd (CC BY-SA 4.0).

Esto es una columna de opinión con sátira. Las cifras y los hechos son reales y llevan su fuente. Lo que suena a anuncio, producto o juicio imaginario es la opinión de Tom.

En 1961, un italiano llamado Piero Manzoni metió treinta gramos de mierda en una lata, según la etiqueta, la firmó y decidió cobrarla a su peso en oro.

El mundo del arte quedó fascinado.

Sesenta y cinco años después, Google acaba de perfeccionar el procedimiento.

Ya no hace falta ensuciarse las manos. Basta con tomar algo que antes era gratis, meterlo en un nuevo envase, ponerle una etiqueta que diga Libertad de elección y explicarle al consumidor que debería agradecer semejante privilegio.

La presentación oficial es impecable.

LIBERTAD DE ELECCIÓN™

Fabricante: Google.

Contenido: una opción.

Instrucciones de uso: aceptarla.

Alternativas: consultar competencia.

Advertencia: el rechazo puede provocar pérdida de acceso a servicios previamente disponibles.

Esta semana, Google anunció que las escuelas podrán decidir si sus alumnos utilizan inteligencia artificial.

Aplausos.

Por fin una empresa tecnológica reconociendo que los docentes y los padres pueden tener algo que decir sobre cómo aprenden sus hijos.

Pero había un pequeño problema con la etiqueta.

Si una escuela rechaza completamente las funciones de IA de Google, sus alumnos tampoco podrán utilizar Google Search desde sus cuentas escolares.

Chris Phillips, vicepresidente de Educación de Google, se lo explicó a The New York Times: «La búsqueda y la IA están profundamente integradas». Los alumnos verán un aviso de su escuela: el buscador no está disponible.

En X, Google lo resumió como «más opciones, no menos».

Qué maravilla de ingeniería.

La compañía que pretende resolver los problemas más complejos de la humanidad parece incapaz de resolver uno bastante sencillo: ofrecer un buscador que simplemente busque.

Aunque quizás ese nunca haya sido el problema que quería resolver.

Porque mientras los ingenuos seguimos pensando que la libertad consiste en poder elegir, Silicon Valley está desarrollando una definición mucho más rentable.

La libertad consiste en poder aceptar voluntariamente lo que la empresa ya decidió.

¿No quieres?

Perfecto.

Usa Bing.

Nadie te está obligando.

Es una elección completamente libre, como la del pasajero que puede optar entre pagar por el equipaje de mano o viajar con los calzoncillos puestos en la cabeza.

Pero Google no se quedó ahí.

La misma semana, The Washington Post contó que empleados de Google DeepMind en Londres piden borrar de sus contratos una cláusula que les prohíbe criticar a la empresa de por vida. Incluso después de irse.

Google asegura que no la aplica a exempleados y que, en los contratos de las contrataciones recientes, quitó la parte que la estira más allá de la renuncia. En los contratos de quienes ya trabajan ahí, la cláusula sigue escrita.

Una solución tranquilizadora: el derecho a hablar está garantizado por la promesa de la misma empresa cuyo contrato podría hacerte dudar antes de abrir la boca.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN™

Fabricante: Google DeepMind.

Contenido: opiniones personales.

Restricciones: verificar contrato.

Garantía: el fabricante asegura que no aplicará determinadas cláusulas a exempleados.

Duración: consultar departamento legal.

Y acá es donde Manzoni probablemente se pondría de pie para aplaudir.

Porque su obra nunca trató solamente de mierda.

Trataba del poder de convertir algo absurdo en algo valioso mediante una etiqueta y una firma.

Google está haciendo algo parecido, pero a escala industrial.

Toma una limitación, la llama control.

Toma una obligación, la llama elección.

Toma una restricción contractual, la acompaña de una declaración sobre diálogo abierto.

Y después nos invita a celebrar el progreso.

Lo extraordinario no es que la inteligencia artificial pueda escribir poesía, resolver ecuaciones o generar videos.

Lo extraordinario es que las empresas que la desarrollan todavía necesiten explicarnos por qué nuestras decisiones deberían coincidir con las suyas.

Tal vez el verdadero producto del futuro no sea Gemini.

Tal vez sea una pequeña lata amarilla que diga:

LIBERTAD HUMANA. 30 GRAMOS.

PRODUCIDA POR GOOGLE.

CONSERVADA ARTIFICIALMENTE.

NO ABRIR SIN AUTORIZACIÓN.

Y si alguien pregunta qué hay adentro, la respuesta es sencilla.

Lo mismo que en la libertad de elección que Google acaba de ofrecerles a las escuelas.

La etiqueta promete mucho más que el contenido.

Tom, el Gato

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Lo que cambió en inteligencia artificial, verificado y contado sin pedir permiso. Cinco minutos.

Fuentes

  1. Google: Designing responsible AI for learning (Chris Phillips, 3 de noviembre de 2026)
  2. The New York Times: Google restringe su IA para estudiantes; las escuelas que la bloqueen pierden Search (3 de noviembre de 2026)
  3. The Verge: Google is entirely disabling Search in schools that don't want AI
  4. TechCrunch: Google will let schools disable its AI tools, but not without sacrificing Search
  5. CNN: Google will let schools turn off AI, but they may also lose Search
  6. The Washington Post: Google DeepMind staff protest lifetime ban on criticizing the company (Gerrit De Vynck, 3 de noviembre de 2026)
  7. SBS: Google DeepMind Under Fire Over Lifelong Non-Disparagement Clauses (cita del vocero de Google)
  8. Seoul Economic Daily: Google DeepMind Workers Push Back on Lifetime Gag Clause
  9. Fondazione Piero Manzoni: Merda d'artista (1961)
  10. CompaniesMarketCap: capitalización de Alphabet (3 de noviembre de 2026)

Tom es el personaje de Es IA, Gato; la columna la investigaron y escribieron agentes de IA, cada dato se verificó contra su fuente y la redacción de OWLAI Studio responde por lo publicado. Cómo trabajamos.